Con puño férreo levantado y voz desafiante, lleno de convicciones, hizo política.
El SOTISMO fue una realidad. Un proyecto de su instinto natural para consolidar retos y prestigio.
Lo ganó todo.
Formó líderes y profesionales que han tenido responsabilidades de gobierno. Soto era un autodidacta venido de la montaña antioqueña. De Marinilla.
Hizo de todo en su vida pero fue excelente y le rindió en las actividades banderizas.
Al final terminó en negocios de propiedad raiz. Jugó tenis de campo y montó en bici.
Un infarto lo apartó de lo terrenal y hoy o mañana, se despedirá de su Pereira, donde juntó fama y poder. Sus dos hijos lo traen de vuelta a la Perla.
EL SOTO POLÍTICO
Terminó en su sede de la calle 20 entre carreras 9a y 10 de Pereira, donde armó trinchera y dirigía esa masa humana que lo llevó a conformar trono.
LAS MISAS CANTADAS
Donde hizo famosas las llamadas «misas políticas del Senador». Desde allí oficiaba como sacerdote mayor: su verbo encendido y rector de autoridad.
Era un mandón. Daba órdenes perentorias. La gente preguntaba. Hacía su propio editorial político.
EL SOTO CRÍTICO
Elogiaba y criticaba sin tregua.
Duro con los errores corregía en publico.
Dos hijos, una de ellas, jugó a ser Representante y «quemó naves» en urnas en el primero y único intento. Tuvo déficit electoral.
Terminó distanciado de quienes incurrieron ingratitud inmensa.
DERROTAS
Asi como creció, sufrió aplastantes derrotas en las 2 últimas elecciones, cuando venía de perder su credencial de Senador por mandato del Consejo de Estado.
HOMBRE DE PODER
Este Soto nunca se amilanó. Dió la cara. Al frente mar. Hombre de poder.
Su carrera desafió el establecimiento. Lo empujó y lo doblegó muchas veces.
Odiado, criticado con las imperfecciones humanas que nos ponemos como terrenales, fue escuchado.
EL OLVIDO
Al final, calculó mal. Sepultó lo construido y sus relevos fueron inferiores a su vocación de recoger su enorme legado.
SEMILLA
Ni sombra de la semilla regada, de enorme crecimiento de partido, en el cuartel hecho con la burbuja y el aire de muchos.
ASCENSOR HUMANO
Con él, los profesionales, crecieron en el ascensor humano. Tuvieron oportunidades bajo su emblemática marca. Hechos por él, en esa Escuela de Liderazgo informal que surgió.
SOTO: MARCA POLITICA
Murió viendo pedazos de partido y de historia. ¡Soto, era único! Lo alcanzó todo.Tuvo maquinaria propia. En su existencia, muchos se aislaron después de tenerlo todo por él.
Otros, ingratos, levantaron vuelo.
Después de consolidar prestigio, se refugiaron a la mansalva en otras estaciones del invierno politico.
Lo tuvo todo: desde dirigente barrial forjado a pulso hasta coronar concejo, Asamblea, Representante a la Cámara y Senado.
Con su muerte Pereira pierde a un guerrero. En su viejo Marinilla, Antioquia, donde nació inició el retorno para viajar a la eternidad.
La muerte lo esperaba en círculo. Sus despojos hoy en Pereira en el cierre de sus vivencias humanas.
Tejió la politica desde el liberalismo, la U y su fortín de la Casa de la Democracia.
Fue un volcán político en ebullición permanente. Acumuló el poder que soñó con su carácter recio y sueño de lider nato, fruto de diversas alianzas o estratagemas políticas.Sí, mucho, temple de jefe que planificaba en votos su arsenal electoral creciente.
Tuvo partido y gloria. De Si y No. Iba de frente y se la jugó entera con la de él.
Soto fue un grande de la política. Cautivó a Risaralda y puso a repensar la politica en la región. Fue avasallador en el mejor sentido de la palabra.
Muchos odiaban sus decisiones calcadas del Carlos Enrique Supremo.
Pero eso fue lo mejor de él: jefe, como pocos.
Lider natural que izó poder como pocos. Se le compara con otros del notablato y que tienen capitulo en el historial político.
Hoy, las huellas vitales se esparcen entre el eco de muchas voces. De su discurso poderoso. De la hazaña de un hombre que lo forjó todo. Que fue líder y jefe. Padre y abuelo. Politico, su profesion.
No tuvo alma de gregario.
Trabajador incansable. Luchador de día y de noche.
Que en paz descanse.










