Por: Luis Cebrian


El Puyazo, 8 de Julio

El Puyazo, 8 de Julio El Puyazo, 8 de Julio

Hay un individuo en el panorama político español que tiene la curiosa característica de hacer subir el pan cada vez que abre la boca.

Es un personaje importado, es decir, que tiempo atrás llegó a nuestro país con su bagaje de problemas físicos, y este país le dio la oportunidad de salir adelante a pesar de los mismos.

Un buen día intentó colarse en el partido Ciudadanos, pero las malas lenguas afirman que no quisieron verlo ni en pintura.

Posteriormente logró hacerse un hueco en Podemos, en sus altas esferas y desde esa plataforma alcanzó un puesto de portavoz de la formación en el congreso de los diputados que le produce unos pingues beneficios económicos.

El congreso es una de sus plataformas de actuación, aunque a él lo que realmente le gusta el Twitter, y a esa actividad se entrega con autentica afición.

Vivimos unos tiempos donde la agresividad dialéctica (que puede ser preludio de la agresividad física) está presente en todas las sociedades occidentales, que viene a ser lo mismo que decir sociedades más o menos democráticas, lo que no significa que no exista la democracia en otras latitudes, y las redes sociales son un buen caldo de cultivo para los resentimientos.

Una lástima.

En España el clima de agresividad es enorme. Tanto es así que muchas voces se han alzado voces denunciando la situación, pidiendo moderación, aunque al mismo tiempo no han dudado en acusar a los contrarios de ser los únicos culpables de la misma.

Paradoja sublime.

Nuestro personaje es uno de ellos. Acusa a la derecha de caldear el ambiente, y lo hace caldeando el ambiente con insultos, descalificaciones… con violencia dialéctica.

Ahora la diana se ha puesto en los medios “no afines”, es decir, a aquellos que no les bailan el agua, que no les ríen las gracias. Aquellos que cuentan los que otros callan.

Naturalmente nuestro personaje se ha apuntado al ataque, y ha puesto en el punto de mira a aquellos periodistas que han decidido ejercer como periodistas y no como portavoces del sistema o, mejor dicho, de los partidos que en estos momentos están a cargo del mismo.

En realidad, esto no es nada nuevo. El líder supremo ya arremetió contra los medios privados en el pasado, abogando por su desaparición, o al menos su control por el estado. Es decir, la eliminación de la prensa libre para dejar como único medio informativo a "Televisión Espantosa" , tal y como la denominó su administradora única en su última comparecencia en el senado, y su hermana pequeña, o no tanto, Rádio Nacional.

Vamos, que pretenden volver a lo de la prensa de movimiento y los informativos únicos de la época franquista.

Pero nuestro personaje no es mas que un engranaje en la maquinaria diseñada por el líder de la coleta para acabar con la libertad de expresión.

Ayer, sin ir mas lejos, y dese el púlpito institucional de la rueda de prensa del consejo de ministros, el vicepresidente segundo del gobierno abogó por "naturalizar" el insulto a los periodistas.

Ver, para creer, llamar a la moderación "naturalizando", es decir, normalizando la agresividad dialéctica.

Pero si esto por sí mismo es suficientemente grave, lo es más el hecho de que el resto de los ministros presentes en dicha rueda de prensa, todos ellos del partido socialista, callaron como muertos ante el ataque de Iglesias al sentido común, lo que les convierte en cómplices, aunque sean pasivos, del de la coleta en sus ataques a los medios de comunicación.

Dicen los más alarmistas que todo esto prueba la deriva totalitaria o chavista del vicepresidente segundo y sus mariachis y quizás tengan razón, o quizás sea la huida hacia delante de un líder supremo al que todo parece apuntar, le han pillado con el carrito de los helados; corruptelas, machismo…

Sólo el tiempo lo dirá, aunque espero que cuando por fin sepamos la respuesta correcta, no sea demasiado tarde para dar marcha atrás.