Por: Luis Cebrian


El Puyazo, 10 de Junio

El Puyazo, 10 de Junio El Puyazo, 10 de Junio

No sé si ha sido el aburrimiento o si por el contrario estoy comenzando a aficionarme a algún tipo de practica masoquista.

He de confesar: lo he hecho.

Hoy, he perdido el tiempo visionando la actividad en el congreso de España. Han sido solo unos minutos, lo prometo, pero ha sido tiempo malgastado, lo que me ha impelido a tomar el mando del televisor y apagar el aparato. La situación es simplemente insoportable.

Enfrentamientos dialecticos entre los unos y los otros, cruce de acusaciones… lo normal, crispación

Podría dejarme guiar por mis instintos y acusar a los unos de crispar el ambiente, pero no lo voy a hacer. Me voy a dejar guiar por la consigna al uso y acusar a todos de intentar caldear el ambiente, porque en el fondo es cierto. Todos tienen la culpa.

Uno, como ciudadano, espera ver en los debates del hemiciclo propuestas, soluciones, trabajo encaminado a mejorar la situación del país, y solo ve puro electoralismo.

Uno espera del gobierno analizar las propuestas de la oposición y solo encuentra histrionismo por parte de los representantes del pueblo. Los unos, porque no les da la gana mirar las propuestas de los otros, y los otros porque no aceptan que el que está a cargo de la situación obre con tanto desdén, ¿o quizás sería más correcto decir desprecio? Poco importa.

Lo que importa es ese exceso de crispación que comienza a tener su reflejo en la ciudadanía y amenaza con afectar negativamente la convivencia ciudadana, sin que ninguna de las dos partes dé un paso decidido hacia la normalización y la convivencia, hacia la concordia. No lo entiendo.

Hoy he perdido en tiempo, que dicen que es oro, observando el absurdo espectáculo y si es cierto aquello de que algún día me tocará rendir cuentas por el tiempo perdido, éste sin duda me lo reclamarán, porque perder el tiempo en algo tan absurdo no tiene excusa posible.

¿Y a ellos? ¿Quién les reclamará tanto tiempo perdido?